EL PLAN DE SALVAGUARDA DE OBRAS DE ARTE DE UN MUSEO: UN RETO POSIBLE

Desde esta ventana de oportunidad que se me ofrece desde la Fundación Fuego, y para todos los amigos y compañeros que nos siguen, quisiera compartir en este artículo y desde mi humilde opinión y experiencia profesional, pero que fue enriquecida gracias a la oportunidad que me brindó hace unos años la Dirección del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y confiarme su Departamento de Seguridad, a este punto se sumó uno si cabe más importante todavía, el poder conocer a nuestro Presidente Pablo, a la Fundación Fuego a su equipo y trasladarme, la necesidad de apostar por la protección del patrimonio histórico-artístico a través de los diferentes planes de salvaguarda, justo lo que el Director Gerente me encomendó como misión principal en mi gestión, además de la digitalización de los equipos de seguridad.

Digamos en sentido positivo, que en muy poco tiempo se preparó la tormenta perfecta, una Dirección del museo totalmente implicada en ser de los primeros museos en disponer de un plan de salvaguarda, dando tanto apoyo financiero, como un maravilloso equipo de seguridad y del que salió el actual Director de Seguridad del Museo, Antonio Manzano. Y por supuesto, sumando el apoyo y asesoramiento de equipos de Bomberos de Madrid, Cuenca y Ávila. Coordinando, asesorando y gestionando diferentes simulacros, en los que después de las personas, el patrimonio era un activo importante y complicado de gestionar en su protección y/o confinamiento, o incluso evacuación si procede.

En este artículo no voy a entrar mucho en los aspectos técnicos de un Plan de Salvaguarda que seguro que la mayoría de los lectores conocen y que ya se ha tratado en otras ocasiones, pero sí en las complicaciones que nos podemos encontrar en la gestión de equipos para conseguir los apoyos que he citado antes y llegar a buen puerto dicha empresa.

También la Dirección Artística participó activamente, porque sin su apoyo, asesoramiento y catalogación de las obras de arte es imposible priorizar la gestión de un catálogo que siempre son muy extensos, y necesitamos 3 niveles de priorización para evacuar obras.

No siempre fue fácil, hacer llegar este mensaje de que necesitamos el apoyo de los técnicos en arte, y que sin ellos es imposible crear el Plan de Salvaguarda, al principio el personal de Conservación pensaban que es una tarea exclusivamente de seguridad y emergencias, pero hay que tener mucho don de gentes, saber integrar, reuniones y hacerles partícipes de nuestro trabajo, a través de reuniones, presentaciones e incluso conferencias; para que vean la dimensión del proyecto y que afecta a casi todos en el museo.

Aquí es donde tuve un bloqueo y que gracias insisto, a la Fundación Fuego y su equipo pude empezar a recabar los apoyos externos para dimensionar el proyecto. Hay veces que uno no es profeta en su tierra y se capta mejor el mensaje fuera, pero cuando se ve que Bomberos empiezan a venir al museo, asesorando, haciendo ejercicios y ensayos, inspeccionando… lo que al principio cuando vieron el primer vehículo de bomberos, los trabajadores se preguntaban y se sorprendían al ver a bomberos recorriendo nuestras instalaciones (sin ser un simulacro), pasó a ser algo habitual.

Empezó a cambiar la imagen que tenían de ellos, ya sabemos los prejuicios de la ignorancia de otros sectores, fue cuestión de presentarnos. Al ver la formación técnica que tenían (arquitectos, aparejadores, grupo Ciudades del Patrimonio, etc.) fue cambiando el punto de vista muy en positivo y esas reticencias que al principio se produjeron simplemente por desconocer el oficio, la buena fe que nos mueve a todos, rompió ese cascarón y se produjeron muy buenas colaboraciones, para alcanzar un gran resultado y ser pioneros en disponer un Plan de Salvaguarda Integral.

Como decía al principio, se unieron varios factores. Por mi parte, digamos que lo que mejor supe hacer, fue dejarme asesorar y rodearme de los mejores, a partir de ahí fue fluyendo todo… Un gran equipo de profesionales del sector se volcaron en el Plan.

También la candidatura recientemente obtenida en la ciudad de Madrid del eje Prado-Retiro como Patrimonio de la Humanidad, nos obligaba a los grandes museos de la zona a disponer de esos planes, por lo que la Dirección impulsó siempre dicho proyecto, al igual que desde el Ministerio de Cultura.

Quiero recordar con tristeza, que tuvimos una ayuda mediática y de interés por parte del resto de la sociedad, que quisiera no haber tenido por dichos acontecimientos, pero que la triste realidad se impuso con el incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro y el de la Catedral de Notre Dame, pero como siempre nos enseñaron desde la UME en su Curso de Gestión de Emergencias y a los que desde aquí también quisiera dar mi más sincero agradecimiento por la oportunidad y por también ofrecerse a aprender con nosotros de dichos planes…. Hay que obtener siempre las “lecciones aprendidas”. Y es que dichos acontecimientos, nos sirvieron para dar más visibilidad a la necesidad de que las instituciones que conservan patrimonio y no solo las grandes, cada una a su nivel, deben disponer de dichos planes de salvaguarda, aunque sean modestos y sencillos: algo es siempre más que nada.

Una vez más, la realidad y la actualidad nos dan la razón. Cuando hacemos el análisis de riesgos de un plan de salvaguarda, uno de los riesgos que siempre hay que contemplar es el de conflicto bélico. He de reconocer que surgían voces, aunque pocas, que me decían exagerado, al dimensionar una evacuación total del museo a un depósito seguro, como ya ocurrió con el Prado en la Guerra Civil, incluso tener que llevar el Tesoro Nacional fuera del país, en mis exposiciones lo acompañaba con documentales de la época y que muchos ya no recordaban.

Aprovecho estas líneas para recomendar el documental de TVE, las Cajas españolas

Yo comentaba, que ojalá que no se produzca nunca no solo en España, ni en Europa sino en ningún sitio, pero la historia lamentablemente en esto es como una ciencia de precisión y siempre nos recuerda que se repite y el triste resultado que estamos viendo en las puertas de Europa en Ucrania.

En tiempos de paz y sin premura se pueden estudiar todas las posibilidades de los diferentes depósitos temporales a evacuar las obras, condiciones de humedad y temperatura, seguridad, proximidad o distancia, etc. A poco que veamos el mapa y con el asesoramiento de otras instituciones veremos muchas opciones.

Otro ejemplo de buena voluntad y de resultados negativos, fue cuando se decidió salvaguardar 7 cuadros de Goya en el Banco de España, previo a la Guerra Civil, y se depositaron en una de sus cámaras acorazadas bajo tierra, pero con la urgencia solo se valoró la seguridad y protección a los posibles bombardeos, pero no se midió la humedad debida al río que pasa por debajo de Cibeles y la zona, lo que afectó seriamente al estado de conservación de dichos cuadros y casi se perdieron.

Así que, como profesionales de emergencias, la realidad nos da nuestra razón de ser y de existir, y ahora más que nunca os animo a continuar con esta labor y que no caiga en el olvido.

La protección del patrimonio histórico-artístico, es responsabilidad de todos los ciudadanos y mucho más de los funcionarios que estamos al servicio de ellos. Este patrimonio ha sobrevivido a muchos incendios y catástrofes, y es nuestra responsabilidad continuar con dicha tarea. Aunque sea asesorando, concienciando y compartiendo nuestras experiencias.

Sabemos que estos planes tienen un coste, pero más que económico como alguno pudiera pensar, el esfuerzo es de coordinar e integrar a todo el personal implicado en la ejecución del plan en caso de activarlo, que es todo el personal de la institución.

Efectivamente, se encarga a un Departamento de Seguridad como fue en nuestro caso, y tuvimos que coordinar mucho con Dirección Artística y sus Departamentos de Restauración y Conservación a los que también les traslado un afectuoso abrazo y recuerdo de lo mucho que aprendí también de ellos.

En otras instituciones es al revés, son los Departamentos de Conservación y Restauración lo que dirigen y recaban los apoyos de los de Seguridad y Servicios Generales.

Hasta ahora hemos hablado de concienciar y desarrollar dichos planes, pero el trabajo no termina ahí, digamos que empieza una vez que se crea y presenta el Plan.

Sabemos que es un “documento vivo” al igual que un Plan de Autoprotección, de hecho como suelo decir, es un anexo al mismo. Aunque en volumen sea mayor por el inventario de fichas por obra.

Hay que definir muy bien, qué área y qué persona es la encargada de mantener actualizado dicho documento e inventario, cada vez que una obra entre o salga del museo por exposiciones temporales, suba a restauración, o se cambie su ubicación dentro del museo. Porque los museos son espacios vivos y se mueven mucho las obras.

Aquí es muy importante también definir un binomio entre el área de Registro que controla los movimientos de las obras y que suele depender de la Dirección Artística, que serán los que nos notifiquen dónde está esa obra y durante cuánto tiempo. Y alguien del equipo de seguridad o del área que gestione la actualización del plan de salvaguarda, y a tiempo real modifique dicha ficha.

En una pequeña institución, casi puede ser complementaria esta actividad. Pero en una gran institución casi se requiere una persona de plena dedicación, este punto es casi más administrativo, sino se cumple este último punto, seguro que el plan se quedará obsoleto en apenas un año y no servirá de nada todo el trabajo previo.

Finalmente, una vez que se dispone de un plan de salvaguarda, hay que comprobar su eficacia en la práctica y qué mejor manera de hacerlo que a través de los simulacros, recreando diferentes escenarios, incendios químicos en el laboratorio de restauración, incendio en garajes o almacenes, y que supongan la evacuación de algunas obras.

Utilizar en estos simulacros todos los medios de los que podamos disponer y que el entorno nos permita, uso de auto escalas y comprobar su maniobrabilidad y resistencia de forjados con los pinzamientos de los anclajes, montar hospitales de campaña no solo para los heridos, sino para salvaguardar las obras de las inclemencias meteorológicas, mientras se hace su triaje….

Y coordinar los diferentes intervinientes, en sus diferentes escalones de intervención, primero Bomberos del municipio, Diputaciones, etc. Pero debemos saber y sin menoscabar el trabajo previo, que si hablamos de un gran museo o una catedral, Biblioteca Nacional, etc. A pesar del gran número de servicios municipales, se pueda necesitar también los apoyos de la Unidad Militar de Emergencias, que entre sus misiones, está la de la protección del patrimonio histórico-artístico.

Todo esto tiene que estar reflejado en el plan y reunirse con los representantes de todos los intervinientes posibles tanto a nivel de la institución primero lógicamente, como local, autonómico y estatal.

Como decía al principio, es un compromiso de todos los ciudadanos y especialmente de los profesionales de las emergencias y seguridad.

Otra etapa profesional en la que quise cambiar e iniciar un nuevo proyecto y un gran reto, aunque breve pero intenso debido a la pandemia y a la inauguración de un buque insignia de los hoteles de lujo en Madrid, fue en el Hotel Four Seasons,….

Siguiendo en la gestión de emergencias y seguridad pero en este caso en un hotel y que también albergaba un considerable patrimonio, pero en este caso las personas, y en concreto sus equipos profesionales y técnicos, cobran especial relevancia, porque previo a la inauguración y en plena pandemia teníamos que formar casi 500 profesionales en el uso de los medios de extinción de incendios a su disposición y los mensajes de megafonía de evacuación, y claro los equipos de alarma y evacuación, de primeros auxilios, de intervención, en un tiempo record.

Y una vez formados todos los empleados, cada uno en su área de trabajo había que hacer varios simulacros y ejercicios antes de la inauguración para comprobar que toda la ingeniería contra incendios funcionaba correctamente, miles de detectores de incendios, varias centralitas, una complejidad digna de un edificio de más de 80.000 m2, y que tiene que ofrecer a sus clientes y trabajadores un estándar de calidad al máximo.

Por último, actualmente y desde una labor más de consultoría y asesoramiento, estamos ofreciendo nuestra experiencia en lanzar también un proyecto que nos llenará de ilusión y buenos momentos, que es el futuro musical Malinche de Nacho Cano en Ifema, otro ámbito nuevo para mí, el de los musicales y que también es un reto diseñar su Plan de Autoprotección desde el principio, y luego de nuevo formar al personal y hacer que una vez más el arte esté presente y nos haga sonreír y disfrutar que a pesar de los tiempos que corren, sigue siendo más necesario que nunca, y como dicen …. “el espectáculo debe continuar”.

Siempre agradecido a esta Fundación y su equipo.

Miguel Ángel Molina

Director y consultor de seguridad.

Ex -Director de Seguridad Museo Thyssen-Bornemisza y del Hotel Four Seasons Madrid

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